Un
alumno de 5to grado de primaria con 13
años de edad, golpeo brutalmente a su maestra, causándole lesiones, dislocándole
el hombro, lesiones en 4 vértebras cervicales y ha perdido el 90% de la vista
del ojo izquierdo.
Los
hechos se suscitaron en Santa Elena, Argentina en el momento que la docente
estaba dando clases, en ese momento observo que un alumno de 10 años era
golpeado por un alumno mayor, un preadolescente de 13 años, por lo que de
manera inmediata la maestra trato de calmar al alumno mayor, quien trataba de
ahogar al más pequeño, aplastándolo contra el piso.
Al
momento que la maestra identificada como Julieta Petrolo, quiso calmar al
preadolescente, este arremetió a golpes contra ella. “Perdí mi vocación”, “Perdí
el amor por enseñar a los niños” publicó Julieta en una dura carta en Facebook.
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En
una entrevista, la maestra, ha explicado a la televisión argentina TN, contó
que ha tenido que vender algunas de sus pertenencias para hacer frente al
tratamiento que no le cubre el seguro médico. Yo soy suplente hasta el 26 de
junio. Me mandan las recetas y debajo me ponen ‘no corresponde’. No sé por qué
no corresponde, por eso vine a Paraná para que me lo expliquen”, señala la
mujer, que no se olvida de la generosidad de la gente de Santa Elena.
“Un
25 de abril de 2017, yo perdí mi vocación. En una escuela llena de dolor, en un
aula carente de límites, en un aula que no era la mía, vi la violencia y no la
soporté... tuve que contenerla. La ira de un alumno hacia otro destruía poco a
poco su frágil cuerpito. Como soy intolerante al maltrato, decidí intervenir.
El resultado fue un cambio de rumbo de su cólera, ahora su punto de alivio era
YO. No me defendí, me dejé golpear, era preferible mi cuerpo enorme a ese
cuerpo frágil”, escribió en su desgarradora carta en Facebook.
La
familia del alumno agresor no se ha dirigido a Julieta. “Por lo que me cuentan
mis compañeras, él sigue igual, nadie se reunió con sus padres, nadie hizo
nada. Porque es menor”, dice la docente, que en ese momento, se sintió “una
bolsa de boxeo”.
“¿Sabes
por qué me sentí así? Porque uno no se puede defender. Uno nunca tiene que
pegarle a un niño, no hay que atacar al débil”, resalta. En Facebook su carta
conmueve, sobre todo, porque habla de una vocación que ya es parte del pasado y
hasta le da miedo.
“Perdí
mi vocación. Porque yo ahora tengo miedo de entrar a la escuela. Ni a mis hijos
llevo a la escuela ahora”, sentencia llorando en TN. Julieta sigue con el
collarín ortopédico, pero ahora también tendrá que usar una lente especial para
su ojo izquierdo.
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Con información de: La Vanguardia

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